El cambio en la moda masculina y la inclusión de las faldas
La vestimenta masculina ha experimentado un cambio progresivo en los últimos años, marcado por una apertura a prendas que antes se consideraban exclusivamente femeninas. En este nuevo escenario, las faldas empiezan a ocupar un lugar más visible en el vestuario masculino, reflejando una transformación en la forma en que se entiende la ropa y la identidad de género en la moda contemporánea.
Las faldas para chicos han comenzado a aparecer con mayor frecuencia en las colecciones de marcas globales, impulsadas por un interés creciente en la moda gender-neutral. Este segmento de la industria está entre los de mayor expansión: la moda genderfluid crece alrededor de un 11,5 % anual y se proyecta que el mercado global sin distinción de género alcance los 5 600 millones de dólares en los próximos años, superando el ritmo de crecimiento de las líneas tradicionales de ropa masculina.

El aumento de la presencia de faldas en varones no es solo una cuestión estética, sino también parte de un movimiento más amplio que cuestiona las barreras entre lo que tradicionalmente se entiende como ropa masculina o femenina. Diseñadores que antes evitaban este tipo de propuestas ahora incorporan siluetas que mezclan elementos clásicos con piezas más atrevidas, lo que amplía las opciones disponibles para quienes buscan expresarse con su vestimenta sin restricciones convencionales.
En estudios y análisis del sector, la adopción de prendas consideradas no tradicionales responde en parte a una nueva generación de consumidores que valoran la autenticidad y la diversidad. Las pasarelas internacionales reflejan este fenómeno con colecciones que las combinan con prendas típicamente masculinas, y varias casas de indumentaria han presentado en sus desfiles propuestas donde se integran en atuendos completos para hombres, desmontando prejuicios sobre la prenda.
La inclusión tiene implicancias prácticas y simbólicas. Por un lado, estas prendas amplían las posibilidades de estilo personal, ofreciendo combinaciones que no se ajustan a códigos rígidos de género. Por otro, su presencia en campañas y escaparates contribuye a visibilizar un estilo más inclusivo, que responde a cambios en las expectativas de los consumidores sobre lo que debe ser aceptable o normal en el vestir diario.
Esta transformación también se observa en el mercado minorista y en el comportamiento de los consumidores. Las búsquedas relacionadas con faldas masculinas y prendas unisex han mostrado picos importantes en los últimos meses, lo que indica un interés creciente del público en explorar estas opciones más allá de contextos de moda de alta gama.
Desde el atelier Carballo, afirman que: “Aunque la adopción masiva todavía enfrenta resistencias culturales, especialmente entre segmentos más tradicionales, algunos actores de la industria sostienen que esta tendencia no es pasajera”. La incorporación en la oferta comercial responde tanto a cambios sociales. como la mayor atención a la expresión individual, como a estrategias empresariales que buscan capturar a consumidores interesados en propuestas distintas a las clásicas líneas de producto.
Marcas medianas y emergentes han sido clave para consolidar este movimiento. Muchas diseñan y las comercializan con cortes, materiales y longitudes variadas, adaptadas tanto a ambientes urbanos como casual, lo que permite incorporar la prenda en distintos contextos de uso. Esto no solo amplía el abanico de consumidores potenciales, sino que también normaliza su presencia fuera de los circuitos estrictamente artísticos o experimentales.
Al observar la situación actual, la incorporación de las faldas al vestuario masculino representa un cambio tangible en cómo se conciben los límites de la vestimenta. Más allá de lo que dicten las pasarelas, esta tendencia ofrece nuevas herramientas de expresión que responden al deseo de muchas personas de sentirse representadas por lo que llevan puesto. En ese contexto, el diseño se muestra cada vez más como un campo donde la creatividad y la diversidad de opciones tienen un lugar relevante.