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El mapa del sudor: por qué el olor corporal cambia (y no siempre afecta a las dos axilas)
Con la llegada del verano, las temperaturas se disparan y nuestro cuerpo activa su sistema de refrigeración natural: el sudor. Aunque transpirar es un proceso vital y completamente saludable para regular la temperatura, el olor que a veces lo acompaña genera una gran preocupación social.
A menudo se piensa que el mal olor corporal (médicamente conocido como bromhidrosis) es una cuestión de higiene general, pero la ciencia demuestra que es un fenómeno mucho más complejo. Depende de la genética, de la actividad bacteriana e incluso de factores médicos muy específicos.

Para entender cómo funciona, analizamos este fenómeno a través de diferentes perfiles y situaciones reales que explican por qué sudamos como lo hacemos.
1. El caso clásico: el olor simétrico en ambas axilas
El perfil de Carlos: la química de la actividad física y el estrés
Carlos tiene 34 años, trabaja en una oficina y entrena en el gimnasio tres veces por semana. En los días calurosos o tras una reunión de alta tensión, nota un olor fuerte y constante que proviene de ambas axilas por igual.
La situación de Carlos es la más común. El ser humano posee dos tipos principales de glándulas sudoríparas:
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Glándulas ecrinas: Distribuidas por todo el cuerpo, secretan un sudor compuesto principalmente por agua y sal, destinado a enfriarnos. Prácticamente no huele.
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Glándulas apocrinas: Concentradas en zonas con vello, como las axilas y la zona genital. Estas glándulas liberan un sudor más espeso, rico en proteínas, lípidos y azúcares.
El sudor apocrino, al salir a la superficie, tampoco tiene olor. Sin embargo, en la piel habitan bacterias de forma natural (principalmente del género Corynebacterium y Staphylococcus). Cuando estas bacterias se alimentan de los compuestos del sudor apocrino, los descomponen y liberan ácidos grasos volátiles y compuestos de azufre. Eso es lo que produce el característico olor corporal de manera simétrica en ambas axilas.
2. El misterio de una sola axila: ¿por qué huele más el lado dominante?
El perfil de Elena: la asimetría del esfuerzo diario
Elena es diestra y trabaja como diseñadora gráfica. Ha notado un patrón curioso que a veces le preocupa: en verano, el olor de su axila derecha es notablemente más intenso que el de la izquierda, que apenas huele.
Aunque pueda parecer extraño, la bromhidrosis unilateral o asimétrica es una consulta médica relativamente frecuente y tiene explicaciones físicas muy lógicas:
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Mayor fricción y estímulo nervioso: El brazo dominante realiza la gran mayoría de los movimientos cotidianos (escribir, usar el ratón, cargar objetos, gesticular). Este uso continuo genera mayor fricción mecánica y calor local, estimulando una mayor producción de sudor en esa axila específica.
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Diferencias en la microbiota cutánea: La densidad de glándulas apocrinas y la población de bacterias no siempre son idénticas en ambos lados del cuerpo. Si el lado derecho acumula más humedad debido al movimiento, se crea un microclima ideal para que las bacterias descompongan el sudor más rápido.
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Diferencias en el afeitado o depilación: Pequeñas diferencias en la higiene, la depilación o la aplicación del desodorante (que a veces se aplica con distinta presión o cobertura según la mano que se use) también influyen en la proliferación bacteriana de un lado frente al otro.
3. Cuando el olor corporal avisa de una enfermedad o alteración metabólica
El perfil de Martín: la señal de alerta de un cambio interno
Martín, de 45 años, comenzó a notar que su sudor desprendía un olor diferente, más denso, similar al quitaesmalte de uñas o a fruta madura, acompañado de una sed inusual, a pesar de mantener sus hábitos de higiene habituales.
El sudor y el olor corporal actúan a veces como un termómetro de lo que ocurre en el interior del organismo. Ciertas patologías modifican la composición química de los fluidos corporales, alterando el aroma del sudor:
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Diabetes descompensada (Cetoacidosis): Cuando el cuerpo no puede usar el azúcar como fuente de energía, empieza a quemar grasas a gran velocidad. Esto genera una acumulación de cuerpos cetónicos que se liberan a través del aliento y del sudor, produciendo un olor dulce, frutal o similar a la acetona, como en el caso de Martín.
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Problemas hepáticos o renales: El hígado y los riñones se encargan de depurar las toxinas del cuerpo. Si no funcionan correctamente, compuestos como la urea o el amoníaco se acumulan en la sangre y terminan eliminándose a través de la piel, dando al sudor un matiz similar al amoníaco o a la orina.
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Disfunciones tiroideas: El hipertiroidismo acelera el metabolismo general, lo que provoca una sudoración excesiva constante (hiperhidrosis). Al haber más humedad en la piel durante todo el día, las bacterias se multiplican con mayor facilidad, intensificando el olor.
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Trastornos metabólicos raros: Condiciones genéticas como la trimetilaminuria (conocida popularmente como el síndrome de olor a pescado) impiden que el cuerpo descomponga ciertos compuestos de los alimentos, los cuales se excretan directamente por el sudor y el aliento con un olor muy característico.
4. El papel de la medicina y los tratamientos clínicos
El perfil de Sofía: la búsqueda de soluciones profesionales
Sofía padece hiperhidrosis severa desde la adolescencia. El exceso de sudoración en las axilas acabó afectando a su seguridad y a su vida social. Tras intentar sin éxito diversos desodorantes comerciales, decidió acudir a su médico de cabecera, quien la derivó al especialista.
Cuando el control de la sudoración escapa a la higiene diaria, la valoración médica es fundamental para descartar patologías subyacentes y ofrecer soluciones eficaces. Entre las opciones terapéuticas más habituales recomendadas por dermatólogos se encuentran:
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Antitranspirantes de prescripción médica: Formulaciones con altas concentraciones de cloruro de aluminio, que bloquean temporalmente los conductos de las glándulas sudoríparas para reducir el flujo de sudor.
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Tratamientos con toxina botulínica: Microinyecciones en la zona axilar que bloquean temporalmente las señales nerviosas que estimulan la producción de sudor. Es un método muy eficaz con una duración de varios meses.
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Tratamientos con tecnología de microondas: Dispositivos médicos autorizados que eliminan de forma dirigida y duradera las glándulas sudoríparas de la axila mediante energía térmica.
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Medicamentos orales: Fármacos anticolinérgicos que previenen la estimulación de las glándulas sudoríparas en casos de sudoración generalizada severa.
Pautas sencillas para el día a día en verano
Más allá de los tratamientos médicos, existen hábitos diarios que ayudan notablemente a mantener el equilibrio de la piel y reducir el olor durante los meses más cálidos:
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Tejidos transpirables: Priorizar la ropa de fibras naturales como el algodón o el lino. Los tejidos sintéticos como el poliéster tienden a retener la humedad y facilitan que las bacterias se multipliquen rápidamente.
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Secado minucioso: Tras la ducha, es crucial secar muy bien la zona de las axilas. La humedad residual combinada con el calor corporal es el entorno óptimo para el desarrollo bacteriano.
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Atención a la alimentación: El consumo frecuente de ciertos alimentos ricos en azufre (como el ajo, la cebolla, el brócoli o algunas especias fuertes como el curri) se metaboliza en el cuerpo y sus subproductos se eliminan a través de las glándulas ecrinas, alterando temporalmente el olor corporal.
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Higiene equilibrada: Utilizar geles de pH neutro o ligeramente ácido para mantener la barrera protectora de la piel sin alterar drásticamente la microbiota cutánea saludable, que también compite contra las bacterias que causan el mal olor.
¿Qué desodorante elegir según cada necesidad?
Cuando no existe una condición médica grave que requiera tratamientos clínicos, la elección de un buen producto de higiene diaria marca la diferencia. El mercado cosmético ha evolucionado notablemente, y hoy en día existen fórmulas avanzadas adaptadas a cada tipo de piel, nivel de sudoración y estilo de vida.
Para acertar en la elección, es fundamental distinguir entre dos tipos de productos: los desodorantes (que neutralizan el mal olor combatiendo las bacterias) y los antitranspirantes (que reducen la cantidad de sudor bloqueando temporalmente las glándulas).
Aquí analizamos las opciones más destacadas y las marcas de referencia recomendadas por especialistas para mantener el frescor durante todo el día:
1. Para sudoración intensa: Fórmulas de máxima eficacia
Si el problema es un exceso de humedad constante que llega a incomodar en el día a día, se necesitan compuestos de grado clínico capaces de regular el flujo del sudor sin irritar la piel.
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Perspirex o Certain Dri: Son considerados clásicos de la farmacia para el control del sudor. Contienen concentraciones eficaces de cloruro de aluminio. Se aplican por la noche sobre la piel completamente seca y limpia, actuando como un escudo protector que reduce drásticamente la transpiración durante varios días.
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OBAO de Garnier : Con opción en roll on o aerosol, de uso diario. Su tecnología avanzada crea una capa protectora sobre las glándulas sudoríparas, siendo ideal para jornadas largas o situaciones de estrés. Muchos están elaborados con ácido hialurónico, niacinamida invisible, probiótico reparador y etc.

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·Deo Germisdin (de ISDIN): Excelente opción que previene el crecimiento de los microorganismos causantes del mal olor a la vez que respeta el equilibrio cutáneo. Es idóneo para quienes buscan protección prolongada sin descuidar la sensibilidad de la piel.
2. Para pieles sensibles y cuidado diario: Suavidad e hidratación
El afeitado, la depilación o la propia fricción de la ropa pueden dejar la zona de la axila vulnerable y propensa a la irritación. Para estos casos, las fórmulas deben prescindir del alcohol y priorizar ingredientes calmantes.
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Eau de Lancaster (en crema): Un producto de culto muy valorado por su textura sedosa y su alta tolerancia. Es extremadamente respetuoso con las pieles delicadas, calma la zona tras la depilación y aporta un aroma limpio y clásico que dura todo el día.
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Vichy Deo Traitement Anti-Transpirant: Esta marca ofrece opciones sin alcohol ni parabenos, enriquecidas con agua volcánica calmante. Su formato roll-on es ideal para mantener la hidratación cutánea y evitar la sequedad o los eccemas, garantizando una protección eficaz pero delicada.
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Biotherm Deo Pure Invisible: Perfecto para quienes buscan efectividad sin sufrir las incómodas manchas blancas en la ropa oscura o amarillentas en las prendas claras. Su fórmula es suave, fluida y no deja residuos grasos en la piel.
3. Alternativas naturales y libres de aluminio: Innovación botánica
Para quienes prefieren evitar las sales de aluminio y buscan fórmulas basadas en ingredientes de origen vegetal que neutralicen el olor de forma natural.
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Weleda Desodorante de Citrus: En formato spray, utiliza aceites esenciales naturales de limón y naranja para neutralizar y prevenir los olores corporales desagradables sin cerrar los poros. Proporciona un frescor inmediato y una agradable bruma cítrica muy apetecible en verano.
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Nuud o cremas con microplata: Una de las grandes novedades en cosmética natural. Estas cremas utilizan microplata pura, un ingrediente natural con un altísimo poder antibacteriano que inhibe las bacterias causantes del olor de forma prolongada, permitiendo espaciar las aplicaciones a cada pocos días incluso si se hace deporte.
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Lavera Natural & Strong: Combina ingredientes como el bicarbonato de sodio, el zinc y el extracto de ginseng orgánico en una textura en crema fácil de aplicar. Protege de manera eficaz absorbiendo la humedad y previniendo el mal olor sin alterar el proceso natural de transpiración de la piel.
«En fin, que disfrutar del verano no sea más que vivirlo a tope y acostarse muy cansado, jejeje».
