TRATAMIENTO DEL TABAQUISMO: ¿EL CIGARRILLO ELECTRÓNICO PARA AYUDAR A DEJAR DE FUMAR?

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TRATAMIENTO DEL TABAQUISMO: ¿EL CIGARRILLO ELECTRÓNICO PARA AYUDAR A DEJAR DE FUMAR? Desde que se abrió la guerra contra el tabaco unos y otros, fumadores y no fumadores permanecen enredados en pos y en contra de una costumbre, que nadie dice que sea buena, pero de la que tampoco podemos saber cuánto hay de cierto o de exagerado en los postulados de cada uno de los dos «bandos». Con la llegada del  cigarrillo electronico muchos y muchas pensamos que el debate acabaría, pero no. Nos ocuparemos en este post de los argumentos de quienes aseguran que el cigarrillo electrónico puede ayudar a dejar de fumar.

En principio están los estudios a favor, que los hay. Y luego están quienes no quieren renunciar a lo que consideran un placer y piensan que con un consumo de «bajo riesgo» están en el camino más adecuado para ellos. No les falta parte de razón, porque nadie puede asegurar que no sea peligroso un coche, o una botella de vino, pero no hay una campaña en contra tan «políticamente correcta» como la que sí existe en contra del vapear. Y que conste, que lo dice uno que dejó de fumar ya hace unos cuantos años…

Hay varios tipos de modelos de cigarrillos electrónicos

Muchas personas gustan de relajarse de la rutina disfrutando de un sabor a menta, fresa o algún fruta… Y aseguran que no son dañinos pues estos líquidos pueden o no contener nicotina. Lo que recomiendan para dejar de fumar es ir reduciendo el nivel de nicotina hasta hacerlo desaparecer por completo. Según algunos estudios el 70% de los consumidores que se han pasado al cigarrillo electrónico dice que no fuma ya tabaco. Digo yo, que al menos, algo es algo. Y la industria asegura que hay una recuperación de unos 450.000 consumidores.

Según la UPEV hay unas 400 tiendas de estos gadgets en España. De unas 3.000 en 2013 cayeron a 150 en 2015. Pero el consumo ahora se centra en la compra por Internet. Una encuesta a Sigma Dos nos da como conclusión que un 69,8% de los preguntados afirma que «ha sustituido totalmente el tabaco por los e-cigs». También que otro 15,3% fuma bastante menos. Este dato es sustancial para un sector que tiene que estar defendiéndose cada día, como no hay otro en este país, exceptuando, quizás, al hombre blanco heterosexual…

El 35,2% utiliza los cigarrillos electrónicos en espacios públicos, o sea, en la calle, y el 42,3% en su casa. Los nuevos y las nuevas moralistas progres de clase media, que abundan en las instituciones aseguran que no se puede decir que el cigarrillo electrónico ayude a dejar de fumar o a reducir el consumo de tabaco puesto que «no hay estudios definitivos al respecto». Y digo yo, que siguiendo esa lógica tampoco deberían decir lo contrario ¿no?. Pero una vez más nos encontramos con el talibanismo de lo políticamente correcto que arrasa en su cruzada y en su guerra santa contra libertades básicas de los ciudadanos. Son los mismos y las mismas del todes nosotres que, sin embargo, ven muy bien fumar marihuana.
maxknoxvill / Pixabay

TRATAMIENTO DEL TABAQUISMO

Dejar el tabaco es fundamental

Es obvio que para tener una mejor salud hay que dejar de fumar. Lo cual no implica, a mi juicio, que quien decide libremente beber unas copas de vino, fumarse un porro de vez en cuando, o tomarse un ibuprofeno porque le duele la cabeza, tenga que ser castigado con la matraca institucional persecutoria que le haga sentir que no sería bien visto en una tertulia de las mañanas de la cadena mediática de turno a las órdenes del magnate X o Y.

Otros estudios sobre e-cigarrillos son menos concretos por una razón. Se hicieron a consumidores que no no los usaban con continuidad. Al parecer es un patrón poco eficaz para asegurar los resultados, que por otro lado sí daban algún tipo de desprendimiento del tabaco. El debate está ahí sin estar claro pero hay, por ejemplo, productos de reemplazo de nicotina aprobados por la agencia estadounidense del medicamento.

Estos resultados indican la necesidad urgente de ensayos aleatorizados y también controlados. Si de verdad pueden ayudar, aunque sea un poco, a muchos fumadores a irlo dejando, merecería la pena probarlo. Pero nos encontramos en medio de una jungla donde los diversos intereses disparan al azar, me temo.

La utilización de los CE no está exenta de polémica

Ya lo vemos. De entre diferentes grupos de expertos sanitarios no se ponen de acuerdo. Pero también sabemos que los estudios sobre la utilización del cigarrillo electrónico nos dicen que son usados primordialmente por fumadores que desean dejar de serlo. Y también por fumadores que desean reducir su consumo. Incluso por ex fumadores que de otra, estarían en claro riesgo de reincidir. Algunas investigaciones inciden también en que un pequeño número de no fumadores los usan también.

Otro de los argumentos a favor es que los cigarrillos electrónicos son tan efectivos como las terapias de sustitución de nicotina. De hecho, en Reino Unido y EE.UU. son muy populares. Y otro dato irrefutable es que desde existen los ecigar el tabaquismo entre los jóvenes ha caído a mínimos históricos. No digamos que solo es por esto, pero seguramente algo ha podido influir. En el Reino Unido, los cigarrillos electrónicos son parte de un plan integral antitabaco.

He leído cosas como que el cigarrillo electrónico es un gadget y no es un medicamento para dejar de fumar. ¡Por supuesto! Nadie dice que lo sea, pero si ayuda a personas con la insuficiente fuerza de voluntad a reducir o a minimizar el consumo de tabaco y de nicotina, pues bienvenido sea. No se debe olvidar que el tabaquismo es una patología crónica adictiva. Muchos profesionales del sector sanitario coinciden en que es preferible fumar un cigarrillo electrónico que el clásico.

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