LOS PENSAMIENTOS CURAN, los pensamientos matan, ¿Una postura cientifica?

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Vivimos en un mundo de costumbres y creencias personales, familiares y grupales. Si comparamos estas costumbres y creencias con las que tenían nuestras sociedades hace 100 años, o hace 1.000 años veremos diferencias sustanciales en la forma. Nuestra tecnología moderna ha permitido que podamos vivir más tiempo con mejores estilos de vida. Pero existe una especie de malvado destino que nos asusta con tantas guerras y enfermedades que contradicen nuestros avances como sociedad. La guerra es una basura innecesaria pero en nuestros “pensamientos” tenemos una programación que nos dice, en el mejor de los casos, que la guerra es un “mal necesario”.  Algo parecido sucede con enfermedades como el cáncer o la diabetes; le achacamos la responsabilidad de su aparición a factores externos y/o genéticos sin preguntarnos el por qué hoy en día proliferan tantos males si nuestra ciencia está tan avanzada. A veces da la impresión que nuestros tatarabuelos eran más sabios en ese sentido.

Lo cierto es que somos seres pensantes y al parecer tenemos una predisposición a manifestar esos pensamientos en forma de realidades. Esto es muy cierto en cuestiones tangibles como en el hecho de pensar en una construcción civil y luego realizarla. Ésta primero tuvo en un pensamiento, de allí lo más probable es que haya pasado a un plano y finalmente en una obra realizada. Pero, ¿funcionan también así nuestros pensamientos para crear por ejemplo, enfermedades?¿Será cierto que si nos pasamos todo el tiempo quejándonos y hablando de nuestros achaques, finalmente terminamos creando un cáncer?¿nuestros pensamientos temerosos terminan haciéndose realidad?¿Y lo contrario también será cierto?¿Podemos curar o evitar enfermedades solo con mantener pensamientos positivos y armoniosos?

Pienso que la respuesta es SÍ. Sin embargo, esto puede ser una postura peligrosa hoy en día. Estamos siendo sometidos a un bombardeo mediático incansable para hacernos “pensar de cierta manera”, una cierta manera muy Comercial por cierto, donde se nos incentiva a asistir al médico ante cualquier situación (cosa en lo que podría estar de acuerdo), este médico (graduado con indicaciones “tradicionales”) nos receta unos fármacos y nos hacemos el tratamiento. Todos felices… ¿pero en realidad era esto necesario?

Hoy, hasta los médicos más mercantilistas reconocen “el efecto placebo”, que no es más que el poder de la mente curando cualquier mal corporal o mental. Cuando un tipo como el  Dr. Bruce Lipton sale a hablar y defender un tema como este es casi que execrado de la comunidad científica. El problema es que si se llega a comprobar que es en realidad el Efecto Placebo lo que cura y no los fármacos que tomamos (la quimioterapia es más lo que mata que lo que salva) entonces las poderosísimas compañías farmacéuticas se verían en serios problemas. Para ellos, lo mejor es desprestigiar a gente como Lipton tildándolos de locos. Es un asunto delicado pero es nuestra salud la que está en riesgo. La medicina se ha convertido en un negocio y es necesario crear conciencia al respecto para que se presente una Revolución Médica donde se trate al ser humano como gente y no como billetes con patas.

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